sábado, 17 de octubre de 2015

TRIBUTO A LOS VALIENTES



TRIBUTO A LOS VALIENTES

El mar inmenso y azul, el calor del trópico y la ilusión, era el marco que hacen años, muchos años, reunió a un grupo de jóvenes que coincidieron desde diferentes regiones de la patria para iniciar un ciclo que marcaría sus vidas para siempre.


Eran los finales del año 1985 y se sometían a la disciplina que brindaba una escuela militar de la fuerza de desembarco de la marina de guerra…La Escuela de Guerra Anfibia…eran más de doscientos muchachos con corte militar reciente, una tula verde militar llena con sus pocas posesiones,  treinta y nueve grados centígrados  y todos formados en una pista de aeropuerto…tan larga, tan vacía, tan caliente….era medio día.


El militar a cargo de la recepción el cabo primero Villamizar comenzó a ordenar extensas carreras tula al hombro a diferentes distancias que diezmaban inicialmente a los jóvenes llegados del interior del país no acostumbrados a esas infernales temperaturas y poco a poco la energía de ese grupo disminuía progresivamente mientras repetía a viva voz  “este es solo el principio, así serán todos los días”…al final de la tarde muchos habían desertado...y solo era el primer día…


A la madrugada era el despertar, enseguida gimnasia americana básica sin armas…había poca agua, los baños sin división, camarotes de tres pisos, camas completamente alineadas, sabanas templadas, “aseo, aseo y no paseo” era la voz que se escuchaba después del desayuno frugal, una formación militar para fortalecer el espíritu y el cuerpo…”que se mueve el aspirante”…el aspirante, ni siquiera eran alumnos…no se habían ganado ese derecho.


Y después a las aulas…el sopor de la mañana  acompañado de la voz monótona de algún instructor, entrenamiento militar, exigencia física, académica y ante todo sicológica…”El entrenamiento deberá ser tan fuerte, que la guerra parezca un descanso” decían…y se lo creían…época de bárbaras naciones  que minimizaban el grupo cada semana…”y la zaranda sigue hay mucho suboficial en la Armada”…y tenían razón, al final después de un año intenso y extenso, solo sobrevivieron 50 valientes. 


Hoy 30 años después ninguno de esos valientes, está activo, solo algunos llegaron al último grado de los suboficiales, pero a todos les une la gran hermandad que lograron forjar en ése año cuando debieron compartir el fuerte entrenamiento a que fueron sometidos. Muchos lograron coincidir en alguna guarnición militar a lo largo de sus carreras y siempre con la alegría de volver a encontrarse. Hoy  quiero brindar un homenaje a todos esos hombres íntegros que conformaron el CURSO # 51 DE INFANTERIA DE MARINA, que marcaron una época cuando  se era militar con lluvia, sol, sudor y sangre.


Solo ellos saben lo que fue La noche del cordón, la lengua viperina de Walter, Ochoa el Loco, Ballesteros el Bocachico, El Mardoqueo, el Dani Doria, José Noriega, el Taliban, el Tony, El Nick, Orozco Solipa, Manuel mentira, El Peri, Jhon Brwaon, el Roberto Cruz, El indio Cajiao, El Diablo Gonzalez, el gordo Peña, Olafo, Manguito, El cura, El Ovidio, Marinilla, El Chochy, Jochito, Escorcia, Luinder, el gringo Arias, el Negrito Paz, Migue Ballesteros  y otros tantos que se diluyen en mi memoria.


Es momento para recordar a los amigos que ya no están:
Pereira Martínez Eduardo, Del Castillo Cortez Alberto (Todoterreno), Rodríguez  Banguero Didier, Altamar Hurtado Héctor, Sastoque Rojas Oswaldo, Muriel Martínez Luis.

A todos buen viento y buena mar.


Dalmiro Ochoa Narváez    17-10 2015