lunes, 18 de abril de 2016

Como una experiencia religiosa

Como una experiencia religiosa….
En vez de retirarse solo a la gran montaña como era su costumbre, esta vez decidió acudir al llamado susurrante de voces lejanas, quizá voces de sirenas que le llamaban desde el mar o quizá solo era el viento cruzando entre las ramas de los árboles en esas tardes de viento suave.

Decidió buscar los preparativos para su viaje, no era fácil arrendar un barco, llenarlo con provisiones y zarpar dejando atrás el viejo castillo con sus múltiples necesidades, pero el sonido del viento le alentaba y el anhelo de mirar otros cielos, sentir otro mundo en otra dimensión era más fuerte que su vivencia, le ganaba la imaginación, la búsqueda de lo desconocido, el deseo de encontrarse o de reflejarse…que quizá era lo mismo…

Los dioses le fueron favorables, pero como saben que si son demasiado benevolentes, los hombres no creearán que fue su ayuda, entonces su ayuda fue un leve impulso…permitieron que el tiempo y las circunstancias fluyeran a su favor  y ese día decidió partir con el viento frio de la mañana cuando todavía no cantaban los pájaros  y la madrugada aún dejaba mirar las estrellas en el cielo …caminó decidido, con un morral lleno de ilusiones sin final, porque no esperaba nada, solo deseaba fundirse con el tiempo en sus manifestaciones más tangibles…pasado...presente y futuro…..todo en un segundo a la vez, el cual quizá se sumaría a los siguientes segundos y así sucesivamente hasta que él decidiese..


Un cochero sin prisas conducía la vieja carreta, él quería llegar a la hora en punto como era su costumbre, pero en la mente del cochero eso no era importante, solo quería conducir su vieja carreta sin prisas…


Once minutos después de lo previsto, llego a la playa…hermosa, fresca, más allá estaba una goleta fondeada, una leve brisa matutina hacia que el tiempo se detuviera, los segundos se congelaron y solo la existencia proseguía en una dimensión paralela, su corazón lo percibió y comenzó a latir más de prisa oxigenando su cerebro…los corazones sonrieron, los ojos se encontraron y los brazos se entrelazaron, uniendo dos eternidades, dos mundos, dos conciencias cósmicas, las cuales como el humo de dos inciensos subían a las alturas, como en una espiral ascendente en busca de la eternidad de un segundo, afortunadamente el tiempo se había detenido y las conciencias permanecieron absortas, sintiendo solo el latir de sus corazones…


La goleta navegó por aguas tranquilas, el tiempo continuó su marcha pero él buscaba la voz susurrante que le había traído…el canto de las sirenas…navegó hasta una isla perdida  y se dejó caer en la playa…caminó sin prisas disfrutando cada pisada, cada piedra, cada flor.


El calor era intenso, se podía palpar el sopor en el aire pero en esas condiciones y detrás de un frondoso árbol…surgió un hermoso susurro como el que había escuchado en otra época… afinó sus sentidos y poco a poco fueron apareciendo las hermosas siluetas de las sirenas, tal vez las sirenas que había emitido su canto y que el viento cómplice había llevado hasta tan lejanas tierras…se dejó cautivar por su canto, bajó sus armas, se sentó en la hierba fresca, disfrutó el instante que se transformó en muchos instantes, la sirenas saltaron al agua, él les seguía y nadaron por mucho rato hasta que llegó la noche oscura…arreció el viento, una tormenta eléctrica precedió al vendaval y se refugió en la entrada de una cueva junto a la orilla, fue feliz sintiendo en todo su cuerpo las ondas sonoras de la melodía que lo inundaba todo, quizá era por eso que todo su cuerpo vibraba en esa alta frecuencia…en ese estado de ensoñación que como un trance hipnótico le llevaba a estados superiores, más allá de la realidad tangible, más allá de lo objetivo y plano, más allá del raciocinio, fue allí donde nuevamente se transmutaron sus conciencias y se fundieron sus sentidos... después solo se dejaron llevar y fluyeron al diluirse para confundirse con la nada, con el todo…


Un viento fuerte lo retornó a otra realidad…Hoy está lejos de la isla, pero la fragancia de la sutil vibración le acompaña por doquier, solo camina lento mientras sonríe permanentemente, es como si hubiese perdido peso Kármico, se siente flotar y quiere seguir flotando hasta que otro viento fuerte le lleve al reino del ensueño donde todos los deseos se hacen realidad y donde las conciencias se pueden fundir en un eterno abrazo que puede durar todos los segundos de una existencia porque al final en ese sitio especial, el tiempo y el espacio no tienen significación, solo cuenta el abrazo de las miradas y las sonrisas …solo importa el sentir y fundirse ….     


A  todos los sueños que tienen un paraíso donde vivir      
          
 Dalmiro Ochoa

Bogotá, 18 de abril de 2016