En todas las culturas, desde tiempos antiguos, se ha considerado que existen
unos componentes básicos, con los cuales está
constituido el universo y por ende la naturaleza. Estos elementos
constitutivos y sus equivalencias hacen
parte de nuestra propia vida….entonces desde lo más denso a lo más sutil, la
tierra representa la estabilidad, el fuego… el deseo, el agua ….las emociones y
el aire los pensamientos….. hoy elogiaré al elemento aire….
El poder del aire inundándolo todo, el estar en todos los espacios, aún
donde no se le invita, la potencia de su sutilidad como bestia dormida que
puede trasmutar desde una apacible brisa de verano, hasta un tornado
destructor…el fluido vital que requiero en mi respiración pero que por su
magnificencia no se deja contener solo disfrutar en una inhalación y luego sale
en una exhalación para encontrar otro
ser y bendecirlo con su energía sutil.
El aire, el incontenible, el omnipresente, el omnisciente, el inagotable…características
atribuidas a las deidades…es la forma más cercana, más personal, mas intima de
interpretar a la divinidad sea cual sea….El aire asociado a la respiración es
la divinidad misma, viviendo permanentemente en el ser, tal vez sea la manera
más natural y sencilla de sentirla… afuera, rodeándolo todo en una exhalación y
adentro entregándome vida en una inhalación….deidad afuera, deidad
adentro….todo está impregnado de la deidad.
El elemento aire entonces me trasporta a lo sutil, a lo volátil, a la imaginación, a los sueños,
a las proyecciones y como mi mente puede fabricar lo que desee, entonces puedo
vivir en la armonía de mi interioridad, con la poesía que puede ser el disfrute
de la vida cuando todo está rodeado de la magia sutil que yo le imprimo. El
aire, que lo llena todo, que puede destruirlo todo, que permea todo, puede ser
mi aliado para la asociación de lo que deseo proyectar desde mi ser hasta la
materialización en mi entorno…en ese sentido cada evento que fuese discordante en
el mundo que me rodea, pudiese ser un viento fuerte o un ciclón que me tocará,
pero solamente ingresará a mi ser, cuando lo inhale, cuando le permita ingresar
a mi vida, cuando lo respire.
Ahora que han pasado los años, que muchos aires se han respirado, que vientos
sutiles y tormentas nos han tocado, ahora que otras épocas han llegado, el
viento, el aire, es mi aliado y sopla la vela de mi barco en una dirección
favorable….igual puede soplar para donde quiera… yo tengo el timón.
Dalmiro Ochoa Narváez
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